jueves, 5 de mayo de 2016

Aclarar los sueños

Esperé a despertar porque sabía que era un sueño y que aunque algunos sentimientos se sentían a flor de piel, no eran reales. Tengo entendido que no significan casi nunca lo que realmente es. Casi siempre me dan miedo. Los sueños lindos son lindos y fin; pero los sueños que son rebuscados me dejan todo el día pensando. Todo el día. Dan vueltas como si ningun pensamiento al respecto me dejase satisfecha. Son muchos pedacitos de pensamientos sueltos que no resuelven nada. A veces los cuento, a veces no. Depende de cómo sean. La parte que destaco de todo el sueño entero fue que decidí despertarme sin querer porque fue un sueño dentro de otro. Fue una serie de acontecimientos conectados uno con otro. Las personas no se conocían, era como si yo los conectara de alguna manera. Como si los incitara a conocerse. Como si los uniese con hilos transparentes. Más allá de que a veces me asuste un poco lo que pasa en mi mente mientras estoy inconsciente, no me importa lo que sueño en sí, sino lo que me produce a mí, lo que me genera cuando estoy consciente. ¿Qué sentimientos quiero reprimir? ¿Qué acontecimientos quiero disfrazar y hacérmelo entender de otra manera? Tantas veces quedo más exaltada con los sueños que parecen normales que con las pesadillas. Y me vuelvo a preguntar lo que significa cada uno, y revuelvo, y los hablo en terapia, y los analizo mientras miro el techo en mi cuarto. Y después me río porque la mente se asoma por laberintos inconclusos y eso me encanta. Me gusta no entender para buscar herramientas para después llegar a comprender. Todavía me asombra lo hermosa, infinita y rebuscada que es la mente. Va por tantos lados y a veces por ninguno. Ojalá hoy sueñe.

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