martes, 15 de marzo de 2016

Conectar

Bailabas sin bailar.
Y soñabas sin dormir.
Y me contaste todas las cosas que te daban miedo.
Vos sabés que guardo tus secretos,
y guardo los míos.
Ahora te escondiste en las sombras,
tus sombras.
Y tocaste una canción con los dedos.
Te presté atención, vos no me viste.
Tuviste miedo de lo que vayan a pensar
y cantaste de nuevo,
(otra canción que no la escribió nadie),
de nuevo.
Te dejaste guiar por tus impulsos.
Sos tan vos. No esperás más.
Caminás con tan poca pausa,
y afirmás tantas cosas que no existen.
Tenés los sentimientos más limpios,
es que los tenés tan claros.
Y ves el cielo, y entendés,
y las estrellas y tus miedos.
Me contaste de tus pausas y de tus costumbres.
Te escuché como adormecida,
porque me acordé del momento exacto
en el que caés en el sueño más profundo y más real.
Y te escuché tanto.
No paraste de cantar, y te escuché.
Cuando escribo de tus momentos (mis momentos),
me acuerdo
y hago énfasis en la profundidad de tus miradas.
Tan libres, tanta paz.

Relatos de cuando me miro al espejo y entiendo cosas que se conectan y que están acá.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario