viernes, 23 de septiembre de 2016

Una vez y otra vez

El otro día dije que no iba a tratar de entender cosas que se me hacen lejanas, pero, es mentira. Lo hice para calmar mi desesperación por la empatía, por esa cosa casi sin querer que se me resbala y se quiere parar en los zapatos del otro, o al lado igual. Entender, entender, entender. "Las cosas se dan, entendés?" Sí.
Las paredes se rajan de a poquito, los pisos se van abriendo, los techos se caen. Las casas abandonadas fueron abandonadas. Puede pasar que se nos olvide el sonido de la voz de alguien, el otro día pensé en eso. Pensarlo es más triste que vivirlo? Tan desgarrante sensación. Las llamadas a veces no llegan, o dejan de llegar. Sí, pero llegan otras.
Todos conocemos el miedo, en mayor o menor medida.
Esperar a veces se hace largo, a veces la espera es insaciable como las ganas o la ansiedad.
En el bondi vi que las personas sienten que no llegan, el viaje se les hace largo, o capaz a mí. Igual todos parecen tranquilos y la persona que se me sentó al lado me pidió permiso. "Sí, claro". Está bien.
Yo no creo en los discursos de "todo está tan perdido". Perdón pero no. No es verdad. Tan ojos cerrados. Ven con los ojos cerrados, si todas estas otras personas están despiertas por agradecer y por hacer sentir cosas a los demás, miran a los ojos y se ríen con desconocidos. Para mí están todos ahí esperando (algo, alguien, a ellos).
Alguien se animó a hablarte, alguien se animó a mirar y sonreír, en vez de bajar la cabeza. Alguien se animó a expresar sus pensamientos en una canción. Alguien quiere a otro alguien. Alguien ama.
También creo que muchas cosas tienen otra vuelta y, también, que está todo más o menos ahí. Es verdad, a veces no. Y es que somos más que eso, más que el miedo que sentimos, más que la sensación de disconformidad, más que el "no me animo", más siempre más. Algunas personas te lo hacen saber, algunas personas te quieren y te lo hacen saber. Me entendés? No sé si me explico.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario