domingo, 1 de noviembre de 2015

Este dolor de cabeza

A mi no me gusta sentirme así. No me gusta sentir los sentidos tan duros que no me dejan llorar, este límite sin desesperación. Los ojos secos pero las manos transpiradas. Siento la cabeza como un casco que se va quebrando, como un vidrio. Ay, este dolor, que se calle, no lo soporto más. ¿Cuál es el límite del dolor? Si este es el máximo del dolor que creo aguantar. Volvé para atrás, hijo de puta, me hacés mierda. Se me va hasta el estómago y lo revuelve tanto que parece una licuadora. CALMAAAATE. No se calma. Voy a vomitar, listo, lo va a conseguir. Pero no, ¿qué hace sentir más mal que las ganas de vomitar? Seguir teniéndolas sin vomitar. Seguro tengo un tumor acá, un tumor más grande que todo mi cuerpo. Salí, tumor, salí, dolor. No, ¿qué tumor? Me autoengaño. Este dolor tan intenso está lleno de preocupaciones y miedos. Este dolor es mío. Este dolor es toda la mierda de los pensamientos malos.

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