viernes, 14 de agosto de 2015

Algo

¿No ves que me ahogo? Me da pánico no saber encontrar salidas, no estar "como hay que estar". Me da pánico decir que capaz no estoy tan bien pero no saber qué contestar cuando me pregunten el por qué. No sé el por qué. Sólo siento el vacío, este vacío. Lo vuelvo a sentir. No lo quiero más acá. No sé por qué está. A veces (siempre), cuando me da el coraje de pensar más profundamente, indago y me pierdo. Como si me metiera cada vez más a un túnel y me quede ahí, porque no hay ninguna puerta con una respuesta. Capaz no sea nada, o capaz sean muchas cosas. Capaz me inquieten muchas cosas. Claro que me inquietan muchas cosas. No me dejan tranquila ni un rato. Bueno, a veces sí. A veces consigo quedar en blanco. Lo aprovecho. Sé aprovechar esos momentos. Tampoco se llama estar mal esto, no me hace estar mal. Me hace estar intranquila, inquieta con todo, inquieta con las personas. No las entiendo, no entiendo a las personas, no nos entiendo. Funcionamos de una manera rarísima, complicada o capaz tan simple que me exaspera. Me exaspera lo simple, me exaspera lo complicado. Pero disfruto, sé disfrutar y sigo celebrando eso. Sigo celebrando poder festejar los momentos que me dejo en paz conmigo misma y con los demás. Porque al final es eso: al final es encontrar lo lindo de la intranquilidad. Paz. Y vuelvo.

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