viernes, 14 de agosto de 2015

Caminando

Camino para pensar,
camino para no pensar.

Voy caminando y disfruto,

disfruto de hacerlo.

Observo los gestos,

los gestos de la gente.
Los gestos de las manos,
de las caras.

Gente apurada,

gente enojada,
gente feliz,
gente enamorada,
gente equivocada,
gente aguantando lágrimas.

Cómo hay gente que no se cuestiona

de que cada uno somos realmente,
realmente un mundo.

Si juntáramos los pensamientos

de todas las personas que
caminan por la calle,
separaríamos por grupos.

Haríamos un conjunto de cosas 

que no se van a encontrar nunca.
Personas que no se van a encontrar nunca.
Sensaciones que no se van a encontrar nunca.
Personas y sensaciones que,
podrían haberse encontrado,
o no.

Pero sigue siendo difícil

ponernos en la piel del otro.
Sentir lo que siente el otro.

Porque cada uno va en su camino,

y si alguien
se detiene a mirar
a otra persona
a los ojos
en plena calle
queda mal, 
queda raro.

Encasillamos que eso es raro.

Somos raros.

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