viernes, 4 de septiembre de 2015

Es de repente

De repente me dolés en los sueños. Cada tanto mi inconsciente se acuerda de vos. Cada tanto pongo atención en esos tiempos. Pasábamos horas y horas siendo nosotras. No nos molestaba estar en silencio. Nos manteníamos al tanto todo el tiempo, nos necesitábamos. Cuando discutíamos, era una cosa de ida y vuelta. Volvías a ver si estaba llorando (porque yo siempre fui la más sensible de las dos). 
No lloro por vos porque ya no me salen lágrimas, porque es como una parte seca que quedó en mi; pero me dolés (porque te extraño), porque no solo eras mi amiga, eras de mi familia, te sentía mi familia. 
Una parte de mi se fue con vos cuando la ruptura apareció y se nos vino todo abajo. Cuando yo te dejé ir, sí, te dejé ir. Era tan chica y tan inconsciente. 
Por algo no somos lo que eramos antes, no perduró hasta ahora esa amistad. No digo que esté bien ni mal, solamente que fue lo que pasó y lo acepto. Me hago cargo de las consecuencias, del después sin vos. No estás acá, no somos las mismas nenas de 15 años, ni nos divierten las mismas cosas, tampoco nos interesa lo mismo; pero una parte tuya se quedó conmigo. 
Te quiero, amiga, siempre.

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